El pasado 9 de abril, el proyecto de mediación cultural reTRATARte celebró su gran evento de clausura en Factoría Cultural, poniendo el broche de oro a una segunda edición marcada por la emoción y el reconocimiento comunitario. Nuestra querida Antonia Vázquez, destinataria del centro social de Los Pajaritos, fue una de las grandes protagonistas de la jornada, asistiendo al acto acompañada por Patricia Tejera, miembro de la Fundación Prodean, y por su amiga Mª Jesús, quienes quisieron estar presentes en este importante momento de homenaje.

El evento, definido por la organización como una «supermerendola» de convivencia, consistió en una jornada festiva y artística donde se presentaron los frutos de meses de trabajo compartido. Lejos de ser una inauguración de arte convencional, la cita fue un espacio de encuentro donde vecinos de barrios en transformación y estudiantes de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla celebraron los vínculos creados. La jornada sirvió para visibilizar el resultado de ese proceso de «buen trato», mostrando cómo el arte contemporáneo puede ser el puente perfecto para unir realidades diversas.

Durante el acto, se exhibieron las piezas creadas por los estudiantes en honor a sus referentes vecinales, que incluyeron desde propuestas de videoarte y esculturas hasta guiones teatrales. Antonia, elegida por su comunidad como ejemplo de generosidad, pudo compartir con los asistentes la experiencia de haber sido retratada y, sobre todo, de haber formado parte de un proyecto de aprendizaje-servicio donde ella misma, junto a otros vecinos, ha llegado a impartir tutorías a los alumnos universitarios, dignificando así la sabiduría cotidiana de nuestros barrios.

Bajo la coordinación de Judith Marín, directora de Arriate Cultural, el evento reafirmó por qué reTRATARte ha sido galardonado como el Mejor Proyecto de Mediación Cultural en los Premios EXPONE 2025. La presencia de representantes de la Fundación Prodean en este cierre subraya nuestro compromiso con iniciativas que, a través de la escucha activa y el respeto, transforman el tejido social y devuelven el protagonismo a quienes, como Antonia, cuidan y construyen comunidad cada día.

Esta clausura no solo marca el fin de una etapa, sino que deja un legado de unión y orgullo vecinal. Desde la Fundación Prodean queremos agradecer a todos los participantes por recordarnos que, cuando el arte sale de las aulas y llega a las calles, tiene el poder de transformar la mirada y fortalecer los lazos que nos unen como sociedad.