El pasado viernes, la sede de la Fundación Caja Rural del Sur se convirtió en el epicentro de una transformación necesaria. Bajo el lema «Menos Scroll, Más Calle», la jornada de voluntariado Algoritmo Z reunió a 120 jóvenes decididos a cambiar la inercia digital por el impacto social real. El evento, organizado por la Fundación Prodean, nació no solo como una conferencia, sino como el inicio de una comunidad donde la juventud pueda encontrar formación, experiencia y un propósito compartido.

La apertura corrió a cargo de María García de los Santos, directora gerente de la Fundación Prodean, quien interpeló directamente a la sensibilidad de la generación actual. En su discurso, destacó que el voluntariado no es una pérdida de tiempo, sino una forma de ganarlo con sentido, situando la dignidad de la persona en el centro de toda acción social. García de los Santos subrayó que Prodean, con más de 30 años de historia, busca ser ese espacio donde los jóvenes salgan de la desconexión digital para implicarse en proyectos locales e internacionales en lugares como Camerún, Venezuela o Perú.

El plato fuerte de la tarde fue la intervención del reconocido médico psiquiatra y escritor Luis Gutiérrez Rojas. Con su característico estilo cercano y humano, Gutiérrez Rojas ofreció una hoja de ruta para la madurez emocional, defendiendo que el optimismo es una decisión entrenable y no un simple sentimiento pasajero. Criticó la cultura de la queja constante que victimiza al individuo y animó a los asistentes a practicar un «realismo positivo», poniendo el foco en lo que se puede construir en lugar de lamentar lo que falta.

Uno de los puntos más inspiradores de su ponencia fue la reivindicación de la voluntad frente a las «ganas». El psiquiatra explicó que el voluntario maduro es aquel que cumple su compromiso incluso cuando aparece el cansancio o la pereza, pues la satisfacción real nace del esfuerzo y del servicio a los demás. Para Luis, el voluntariado actúa como una herramienta sanadora que permite al joven «descentrarse de uno mismo», sacando la mirada del propio ombligo para ponerla en las necesidades ajenas.

La jornada también subrayó que la implicación social transforma tanto a quien recibe la ayuda como a quien la da. El voluntariado aporta herramientas y una perspectiva difícil de encontrar en el entorno digital: el propósito. Esta iniciativa pretende que Algoritmo Z sea el primer paso de un camino de crecimiento personal donde los jóvenes dejen de ser espectadores para convertirse en protagonistas del cambio en ámbitos como la infancia, los mayores o el apoyo a familias vulnerables.

El cierre del evento fue realizado por Carlos Barón, presidente del Patronato de la Fundación Prodean, quien agradeció la masiva respuesta de los asistentes y su inquietud por generar un impacto real. Barón reafirmó el compromiso de la institución por seguir abriendo puertas a las nuevas generaciones, recordándoles que su tiempo tiene el poder de cambiar vidas, empezando por la suya propia. Con esta jornada, Algoritmo Z se consolida como la respuesta necesaria a un mundo rápido e inmediato que clama por más calle y menos pantallas.