La Fundación Prodean ha celebrado su tradicional fiesta de fin de curso 2025/2026, un encuentro marcado por la emoción, el reencuentro y la profunda gratitud hacia quienes constituyen el verdadero motor de la entidad. Durante la jornada, se puso en valor cómo la acción voluntaria trasciende a la propia persona; un compromiso donde, al ayudar a los demás, los voluntarios descubren que se están ayudando a sí mismos. El acto se abrió con las palabras de la directora de la fundación, María García de los Santos, quien comunicó la identidad de Prodean, los tipos de voluntariados en Sevilla y recordó que el voluntario es el alma de la institución y un ejemplo de responsabilidad social. Por su parte, la responsable de voluntariado, Patricia Tejera, abordó los aspectos más prácticos del día a día, recordando a los asistentes que no son un apoyo secundario, sino el pilar fundamental que pone cara, ojos y corazón a la misión de Prodean, situando siempre la dignidad humana en el centro de cada acción.
El evento sirvió para repasar los grandes hitos del año, como el avance del programa piloto VOL+ —que ya cuenta con cuatro voluntarios en proceso de certificación de sus competencias y horas—, y para recordar la importancia de la constancia y el apoyo clave de los coordinadores. El núcleo de la celebración consistió en un sensible reconocimiento a la labor diaria en los distintos proyectos de la fundación. Desde el delicado acompañamiento en el Hospital Virgen del Rocío para llevar alegría a los niños hospitalizados, pasando por la impresionante labor de integración y gestión de la convivencia con las 60 familias del Centro de Refugiados, hasta el valioso trabajo diario en el Centro Social, tanto en las mañanas dedicadas a combatir la soledad de los mayores como en las tardes enfocadas en la educación de menores con realidades complejas.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue la proyección de un vídeo homenaje a Jesús, a quien se le brindó un caluroso aplauso de reconocimiento y despedida por sus 15 años de entrega incondicional a la fundación. Asimismo, los asistentes pudieron escuchar los testimonios en primera persona de voluntarios y coordinadores como Inma Sánchez, Raúl Ligioitz, Loli y Miriam Ramos, quienes compartieron la pasión y las vivencias que han definido este curso.
La celebración concluyó con una invitación abierta a mantener vivo este espíritu solidario durante el mes de julio, animando a los presentes a continuar con las actividades de voluntariado estival en el CAR, el HVR o mediante el acompañamiento domiciliario a las usuarias del Centro Social. Tras las fotos de familia para el recuerdo en redes sociales, los asistentes disfrutaron de un merecido aperitivo, cerrando con broche de oro un curso donde el valor de la entrega mutua volvió a demostrar que el voluntariado es, ante todo, una experiencia que transforma vidas.


Comentarios recientes