Una mañana diferente, cargada de anécdotas y, sobre todo, de mucha historia. Algo más de 40 mayores del Centro Social de Los Pajaritos han cambiado hoy sus actividades habituales por un recorrido muy especial por los Reales Alcázares de Sevilla. Acompañados por Ana, Loli, Esther, Rosario y Juanma —el equipo de voluntarios que ha estado al pie del cañón durante la jornada—, los asistentes han disfrutado de un paseo donde ha quedado claro que las ganas de aprender y de pasarlo bien no tienen edad.

Lo bonito de la visita es que todo ha quedado en casa. Esther, Rosario y Loli se encargaron de preparar a fondo los detalles del monumento para hacer ellas mismas de guías. «Los palacios que hay ahí son una preciosidad y están llenos de historia de España», comentaba Loli al terminar el encuentro. «A ellos les encanta la historia y la disfrutan como nadie». De hecho, no solo se habló del pasado de esos muros; el grupo también se lo pasó en grande recordando las muchas películas que se han rodado en los palacios y que casi todos conocían.

La gran sorpresa de la mañana llegó justo en el acceso al recinto, al descubrir un curioso lazo familiar. Resulta que Rosario, una de las voluntarias, es biznieta de José Esteso, el maestro de obras que labró la famosa Puerta del León. «Cuando estábamos en la entrada del Alcázar, ella nos explicó que la puerta la había hecho su bisabuelo», relataba Loli, destacando el orgullo con el que todo el grupo escuchó este trocito de historia viva tan cercano a la fundación.

Ni el calor de la mañana ni la caminata lograron restarles un ápice de energía. Un ejemplo perfecto fue Carmen Granados, que a sus 80 años se convirtió en una de las grandes protagonistas del día por su vitalidad y su elegancia. «Iba guapísima, con su pamela, sus sandalias y un vestido precioso; parecía una marquesa», recordaba Loli con admiración. Al final del recorrido, la propia Carmen resumía el día entre risas con una frase que compartían todos: «¡Qué pena que hayamos tenido tan poco tiempo!». Y es que, como dice la voluntaria, «esta mujer no se cansa, es la más aplicada de la clase y lo vive todo al máximo. Estaban tan encantados que se habrían quedado dos o tres horas más allí mismo tomándose una cerveza».

Tras perderse por las estancias del palacio y hacerse unas fotos preciosas en los jardines, el grupo regresó a Los Pajaritos con la mochila llena de buenos recuerdos. Desde la fundación, no queremos dejar pasar el día sin dar las gracias de corazón a la Fundación Unicaja. Su respaldo al proyecto de mayores del centro social es el motor que nos permite organizar estas actividades de envejecimiento activo, cultura y convivencia.